“Denia quiere reutilizar trece mil toneladas de algas de sus playas”. Este es el titular de una noticia vista y leída ayer en algunos medios de comunicación; noticia que por su parte, a primera vista, no pinta nada mal, reutilizar, alternativa ecológica, eran las palabras más utilizadas en el informativo respecto a esta noticia. Ahora bien, los comentarios y las imágenes no terminaban de encajar: trece mil toneladas de algas que en las imágenes eran restos de Posidonia oceánica; “algas en las playas” reflejaba el titular, mientras que la reportera hablaba de plantas marinas…..
Se que cuesta asimilar que la llegada de restos naturales, bien sean algas o bien sean restos de Posidonia oceánica son un proceso natural, y como tal, cumple una función en nuestras costas. En este caso en concreto, por las imágenes mostradas, se podía comprobar perfectamente que los temporales de levante habían arrastrado grandes cantidades de restos de Posidonia oceánica hasta las playas, y el turista de sol y playa esto lo ve como algo sucio y molesto.
En cambio, lo que el turista de sol y playa no sabe es que:
- La presencia de restos de hojas de Posidonia en la playa, en primera línea de costa, amortigua el impacto de las olas sobre la orilla, controlando la regresión y pérdida de arena en la playa, sobre todo en época de temporal.
- Los restos de hojas en la orilla sirven de alimento a infinidad de crustáceos y moluscos que a su vez son comidos por especies de aves, algunas comunes y otras protegidas.
Por tanto, durante nuestras estancias, paseos y baños en la playa no debemos olvidar que los restos de Posidonia arrastrados por las olas a la orilla de las playas forman parte de un proceso natural, que además es indicativo de la buena calidad de la playa, no son suciedad; suciedad son las bolsas y botellas de plástico, los bastoncillos de los oidos, las latas, las colillas que nosotros dejamos tras nuestro paso.
No olvidemos que los restos de Posidonia protegen la playa de la erosión, evita la pérdida de arena, aumenta la transparencia del agua y enriquece la biodiversidad del medio marino, y solo debemos eliminarlos en zonas concretas de baño en verano.
Ahora mismo la alternativa más ecológica es dejar que cumplan su función protectora.













